miércoles, 20 de agosto de 2008

Entre el sueño y tu voz

Es difícil recibir llamadas mientras descansa mi mente, mientras disfruto el sueño, mientras acurruco mi cuerpo en posición fetal. Pero tengo mi excepción. Ayer tu llamada me permitió entrar por mis sueños por la ventana, y dejar la ventana abierta; abierta para siempre ver el arcoiris, o la luna; abierta para que entre la lluvia de vez en cuando. Abierta para que en algún momento yo pueda escapar.
Llevabas unas onzas y media de alcohol en tu prosa… quizás tu aliento estaba ensombrecido con el humo del cigarrillo. Y en tu izquierda el teléfono.
‘¿Por qué te llamo?’…
Mi siempre respuesta : 'No lo sé'.
Pasaban los minutos entre hablar y reir, estabas andando solo y llegaste a casa. Te acompañé, desde el taxi hasta tu lecho.
No estaba en medianoche, no estaba en cama. Estaba en el paseo de tu voz embriagándome de reir de las cosas que repetías.
‘Hey, ya es tarde… estás cansado y yo también, ya: ¡a dormir!’.
Sí cansada, cansada de no tener más cerca tu voz.
Te colgué, mientras volvía a mi posición… tibia, colgándome del árbol más lejano, para soñar de nuevo.
Hasta mañana.

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